El futuro incierto de Kvyat tras su degradación

En la Fórmula 1, incluso en la de hoy en día, las cosas pasan muy deprisa. Pese a que desde hace algunas temporadas conocemos el ganador del campeonato con poco margen de error, el gran circo de la velocidad nos deja de vez en cuando anécdotas o historias que no nos podríamos esperar al principio. Y en los últimos tiempos, Red Bull ha sido uno de los grandes protagonistas, tanto en las pistas como fuera.

Kvyat

Hace ya casi tres meses que los altos cargos de la marca de bebidas energéticas en las pistas del Mundial decidieron realizar un intercambio de pilotos entre su escudería madre y su escudería hija: Daniil Kvyat dejaba su sitio en Red Bull al joven talento Max Verstappen. Un cambio muy criticado tanto fuera como dentro del paddock, pero que de momento da la razón a los austríacos.

El casi-adolescente holándes consiguió la victoria más joven de la historia de la Fórmula 1 en su primera carrera con Red Bull, en Barcelona, en un fin de semana donde los monoplazas morados dieron un salto adelante importantísimo que los ha catapultado, hasta el día de hoy, a ser claramente la segunda escudería tras los inalcanzables Mercedes. En cambio, Kvyat está pasando por un momento nefasto desde que aterrizó de nuevo en Toro Rosso.

La comparación entre Verstappen y Kvyat no es justa. El cambio de pilotos vino en un momento clave en la curva de rendimiento del Red Bull y del Toro Rosso. Mientras que el monoplaza austríaco se colocaba en el Gran Premio de España como el segundo monoplaza tras los Mercedes, la habitual ausencia de mejoras en el Toro Rosso hace que su rendimiento sea cada vez peor.

Degradado y aplastado por Sainz

Sin embargo, la comparación de la que no se escapa ningún piloto es con su compañero de equipo, y ahí Kvyat está en clara desventaja. El ruso solo ha conseguido batir a Sainz en dos clasificaciones, pero en todas las carreras que han disputado como compañeros de equipos, Carlos ha terminado por delante suya. Y el rendimiento del ruso ha ido a menos desde el intercambio de Barcelona.

De hecho, las últimas declaraciones de Kvyat no dejan lugar a dudas del mal momento que está atravesando el piloto ruso. “Tengo que volver más fuerte”, ha declarado Daniil sobre sus vacaciones. Kvyat está pasando por un momento muy amargo en su carrera, y es que no ha conseguido recuperarse de un intercambio que, dicho sea de paso, sobrepasa las reglas de la nobleza deportiva. La agencia de noticias rusa Izvetia publicó hace unos días que Helmut Marko había perdido la confianza en él y había decidido no renovarle, aunque parece que el año que viene seguirá sentado en el Toro Rosso ante la falta de confianza en las promesas que vienen de la cantera de Red Bull.

Por si todo esto fuese poco, la FIA se ha cebado con él y es con diferencia el piloto con más puntos en el carnet, seis, la mitad de los necesarios para perderse una carrera del Mundial. Para el recuerdo queda su enganche reincidente con Vettel en su casa, en el Gran Premio de Rusia. De hecho, este fue uno de los desencadenantes, al menos oficiales, de su intercambio con Verstappen.

Un futuro incierto

¿Se recuperará Kvyat de este varapalo? Para recuperarse debe hacerlo rápido, porque la Fórmula 1 no perdona estos bajones de rendimiento (a no ser que traigas bajo el brazo un maletín de billetes). El ruso debe empezar a plantarle cara a Carlos Sainz si quiere llamar la atención de otras escuderías del Mundial. Tiene el asiento asegurado en Toro Rosso para esta temporada y para la que viene (en teoría, con Red Bull nunca se sabe aunque te lo prometan, que se lo pregunten a Buemi y Alguersuari), pero está claro que si el destino tiene reservado un futuro más largo en la Fórmula 1 para el ruso no será en la escudería de la marca austríaca. Los sitios de la escudería padre están reservados para Verstappen, Ricciardo y, en el futuro, Sainz.

En mi opinión, el futuro de Kvyat en la Fórmula 1 ha sufrido un duro traspiés tras estos seis meses de 2016 que llevamos. El ruso me parece un buen piloto, sin alardes eso si, pero está luchando contra un excelente piloto como es Carlos Sainz. Y encuentro complicado que una escudería de la parrilla se interese por un piloto con un rendimiento tan bajo esta temporada, señalado públicamente por Red Bull y por la FIA, y masacrado (a la fecha de este escrito) por su compañero de equipo. Nunca es descartable, pero tal y como se están situando las piezas, parece poco probable. Eso si, Kvyat tiene la suerte de ser ruso, grandes patriotas, y no es descartable que alguna gran empresa nacional apueste dinero por él. Quizás, quién sabe, sea la única opción del ruso de continuar su carrera en la Fórmula 1, después de un 2016 que está siendo horroroso para él.

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