Carlos Sainz, la esperanza española

Foto: Cepsa
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Cuando en agosto del año pasado se anunció el fichaje de Max Verstappen por Toro Rosso para ocupar el que parecía el único asiento libre, el sueño de Carlos Sainz Jr. por la Fórmula 1 se desvaneció un poco. El madrileño lo estaba haciendo todo bien, estaba cumpliendo con los objetivos que le habían marcado y, sin embargo, de pronto se vio sin asiento para 2015 y con muy pocas probabilidades de conseguirlo. Él mismo ha dicho que llegó a plantearse otras opciones viendo lo difícil que lo tenía, pero entonces su futuro dio un giro de 180º. La continuidad de Jean-Éric Vergne empezó a estar cuestionada y a Carlos se le volvió a abrir la puerta de la Fórmula 1. Envuelto en toda esa rumorología cumplió la meta que le marcaron en Red Bull y se hizo con el título de las World Series. Tuvieron que pasar algunas semanas más para que le confirmasen como piloto titular de Toro Rosso, pero por fin Carlos había logrado el sueño que llevaba 10 años persiguiendo.

Empezó la pretemporada y había una pregunta que siempre estaba en el aire: ¿Quién ganaría la lucha más importante para un piloto de Fórmula 1, la que hay entre los compañeros de equipo? ¿Max Verstappen o Carlos Sainz? Su compañero, más mediático, era el favorito para muchos, pero no era algo que le preocupase a Carlos. En Australia, primera de sus muchas batallas, se vio que la igualdad entre ambos era la tónica general. Poco a poco, y con el paso de las carreras, Carlos se ha quitado el Jr. de encima y ahora ya es CARLOS SAINZ, con mayúsculas. Ha callado todas aquellas voces que decían que si había llegado a la Fórmula 1 era por ser hijo de quien es y no por méritos propios. No le ha hecho falta ni la mitad de la temporada para demostrar que talento no le falta y ganas, tampoco. Y lo que es aún más importante, después de 9 carreras no ha cometido errores destacables. En los momentos clave siempre da la cara y saca lo mejor del Toro Rosso. Se han escapado algunos puntos importantes, pero ninguno por culpa suya. Los errores de sus mecánicos en las paradas en boxes y las averías de su monoplaza le han privado de sumar más puntos y poder estar más arriba en la tabla.

Su ídolo y ahora gran amigo, Fernando Alonso, no está disfrutando tanto como él. El MP4-30 no mejora y la esperanza de hacer algo grande con McLaren es cada vez menor, al menos esta temporada (y ya veremos la que viene). El asturiano está mostrando una paciencia envidiable, pero la mayoría de aficionados empiezan a cansarse (si es que no lo han hecho ya). Muchos se mantienen ahora pegados al televisor para ver a Carlos Sainz y por eso, y por los motivos que nos da en cada carrera, el madrileño se ha convertido en la gran esperanza española en la Fórmula 1.