Más de un año ha pasado desde que el otrora faro que guiaba a Ferrari entró en crisis. La luz de Sebastian Vettel se está apagando lentamente y, el que fuera cuatro veces campeón del mundo, parece otro piloto.

Sebastian Vettel - Ferrari - Monza
Monza fue el último de los fines de semana fatídicos para Vettel. Vía @ScuderiaFerrari

Red Bull y el tetracampeonato

Cuando Sebastian Vettel llegó a la Fórmula Uno, el programa de jóvenes pilotos de Red Bull era un chiste. Christian Klien, Robert Doornbos, Vitantonio Liuzzi y Scott Speed eran los cuatro que habían llegado y solo el italiano había sorprendido en alguna ocasión.

El alemán, sin embargo, cambió la dinámica: un medio año de 2007 en el que luchó por la victoria en Fuji y terminó cuarto en Shanghái, demostrando que Red Bull tenía un piloto de alto nivel en su academia. En los dos años siguientes, todo fue a mayores: victoria con Toro Rosso en Monza y subcampeonato del mundo en 2009. Los cuatro años siguientes son historia de la Fórmula Uno: cuatro títulos seguidos, en tres de ellos avasallando a un compañero de equipo sobre el que también se hablaban maravillas como era Mark Webber.

2014 fue el primer año para olvidar de "Seb". En su último año con Red Bull, otro joven de la academia como Daniel Ricciardo se adaptó mejor a los cambios de normativa. Tres victorias para el australiano por cero de nuestro protagonista.

Otro que tuvo un año para olvidar en 2014 fue Ferrari. Perdían a su faro, Fernando Alonso, harto de promesas incumplidas de un coche campeón que, realmente, solo en breves momentos de 2010, 2012 y 2013 pareció serlo. Un alemán, que tenía como ídolo a otro alemán que triunfó de rojo, parecía el ideal para resurgir los dos de la mano. Era un matrimonio perfecto.

Ferrari: el resurgimiento (2015-julio 2018)

2015 fue un año balsámico para Vettel. Protegido y amado por Ferrari y los tifosi, consiguió tres grandes victorias con un coche muy inferior al de los Mercedes. Se permitió el lujo de apretar a Nico Rosberg por el subcampeonato, algo que parecía imposible con la superioridad de las flechas plateadas. La etiqueta de piloto de clase mundial le volvía por méritos propios.

Hablar de su 2016 es complicado. Tuvo un coche inferior una vez más, pero esta vez no sacó ninguna victoria. Dos veces Ferrari le quitó la posibilidad a base de errores estratégicos (Australia y Canadá) y otra por fiabilidad (Bahréin bien podría haber sido suya). Vettel quedaba en duda, pero más lo hacía Ferrari.

Y así, llegó el cambio de reglamento y Ferrari hizo un coche ganador. El SF70H de 2017 recordó por momentos al F10: un coche sólido y, ocasionalmente, el más veloz. Vettel lo intentó, pero Singapur y los fallos de fiabilidad al final de temporada le privaron de llegar al final.

2018 fue diferente. El SF71H sí era un coche capaz de ser campeón. Kimi Räikkönen, su compañero, estaba más en forma que en años anteriores. El finés no podía luchar por el Mundial, pero sí ayudar a Vettel. Era el momento que todos estaban esperando durante una década.

Llegó Alemania y todo se le ponía aún más de cara a Vettel. Con ocho puntos de ventaja sobre Lewis Hamilton, el inglés salía 14.º por problemas mecánicos. Sin embargo, en la vuelta 51, todo se torció.

La gran crisis (julio 2018-actualidad)

Una lluvia ligera y unos neumáticos lisos le dejaron en las barreras. Lewis Hamilton ganaba. De poder llevar la ventaja a 33 puntos, a estar detrás por 17. Spa-Francorchamps parecía ser la carrera para olvidar el desastre y allí sí triunfó, pero después fue todo hacia abajo.

El trompo en Monza en la primera vuelta. Suzuka. COTA. Desdibujado en carrera en Brasil. El trompo en Bahréin. La salida de pista en Canadá, con sanción posterior. El accidente de Silverstone. De nuevo, trompo en Monza, con una peligrosísima reincorporación incluida. Si a estos ingredientes le añadimos que, desde entonces, solo hemos visto tres carreras destacables de Vettel, tenemos la versión más desdibujada del alemán.

El SF90 es un coche contrario a lo que quiere Vettel, pero él tampoco está dando el nivel del que es capaz. Vía @ScuderiaFerrari

El Ferrari de 2019 tampoco le está ayudando. Sebastian siempre ha preferido una trasera más plantada, más predecible, pero el Ferrari es un potro desbocado. Un coche con una carga aerodinámica deficiente para los gustos del alemán. Pero que un Charles Leclerc de 21 años y fallón le esté superando constantemente es un peligro para el cuatro veces campeón del mundo. Un Monza entregado a su nuevo y joven ídolo, que promete llevar a la gloria a los italianos, puede haber sentenciado a Vettel.

¿Hay esperanza para Vettel?

Decir que Sebastian Vettel es uno de los mejores pilotos desde la primera retirada de Michael Schumacher es algo que, mirando los números, parece hasta obvio. Sus números y sus luchas con pilotos como Hamilton, Alonso, Ricciardo o Verstappen le hacen merecedor de la nueva oportunidad.

Vettel, que siempre ha sido el talento bajo sospecha gracias a los coches de Newey, también ha demostrado ser capaz de, en el ambiente adecuado, resurgir con una gran velocidad. Pocos dudan de que con un coche a su medida, es capaz de arrasar con pilotos de gran talento al otro lado de su box.

Sin embargo, si "Seb" quiere volver a ser el que fue tetracampeón del mundo, necesita ayuda. Y esa ayuda no viene solo de Ferrari: necesita ayudarse a sí mismo. Un psicólogo deportivo, como ya demostró Romain Grosjean después de su loca temporada 2012, puede ayudar a reconducir su cabeza y mejorar su concentración. Quizás ha llegado el momento de aceptar que no todo puede conseguirlo él solo.

La otra alternativa de Vettel es la retirada. 32 años es una edad temprana para la retirada, 33 también si se retirase en 2020 al expirar el contrato con Ferrari. Pero no sería de extrañar que el alemán, si no se siente cómodo y siguen los errores, los problemas y la presión, opte por hacerse a un lado.

Sea cuál sea la decisión que tome Sebastian, tiene que hacer algo. Por su reputación como excelente piloto y por sí mismo. La Fórmula Uno aún recuerda de lo que es capaz el primer "niño maravilla" de Red Bull.

1 pensamiento sobre “¿Qué le pasa a Sebastian Vettel?

  1. Varios factores: un coche con poca carga que lo hace más proclive a los errores, un compañero consistente que se lo come y brilla más cuando precisamente hace las cagadas, y quizás algo de sobrevaloración de sus compañeros hasta hoy. Raikkonen,Webber, Bourdais…etc.

    Por poner un ejemplo, conbel mismo coche, Heidfeld ganaba a Raikkonen y Webber. De hecho, poco se habla de Heidfeld, que como compañero también superó a Massa, Villeneuve y a Kubika en 2 de las 3 temporadas que compartieron equipo, en eso también consiste la Fórmula 1, en oportunidades y saber aprovecharlas.

    Vettel las tuvo en Red Bull y lo hizo, quizás no vuelva a tener otra.

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