Esperemos que está sea la crónica más corta del año. Y es que el Gran Premio de Francia ha tenido poca historia. Los que hemos aguantado toda la carrera delante de la televisión hemos vivido una de las carreras más aburridas del año, si no la que más. Lewis Hamilton lideró la carrera desde el principio hasta el final, sin que Bottas le presionara en toda la carrera, y se llevó la sexta victoria de ocho este año.

Carlos Sainz ha finalizado sexto, siendo el mejor de la zona media y ocupando un sitio reservado para Gasly, que ni siquiera ha puntuando y empeora su situación en la escudería austríaca. El español adelantó a Norris en la salida y a punto estuvo de hacerlo con Verstappen, pero decidió no pelearse con el holandés y prefirió amarrar la sexta posición.

Norris se pasó toda la carrera a poca distancia del madrileño, presionando al muro para que le dijese a Carlos que acelerase. Y cuando el muro se lo pedía, Carlos le metía fácilmente a Norris un segundo. Sainz demostraba tener la carrera bajo el brazo y que controlaba el ritmo tal y como el equipo lo pedía.

A quién no pudo controlar Sainz fue a Vettel, que en la vuelta 7 ya le adelantaba y se quedaba en la quinta posición. Posición que mantendría hasta el final de la carrera, porque el alemán fue incapaz de luchar con Verstappen en ningún momento, lo cual evidenciaba los problemas del piloto de Ferrari este fin de semana.

Verstappen no pudo con Leclerc en la salida y se quedó otra carrera a la puerta del podio. Podio que sí ocupó Leclerc, que en las últimas vueltas presionó hasta rozar el adelantamiento a Bottas. En las últimas vueltas hubo un coche de seguridad virtual y las ruedas del finlandés no pillaron la temperatura adecuada, pero pudo mantener al menos la honrilla del segundo puesto.

Aparte del intento de adelantamiento de Leclerc a Bottas en la última curva de la carrera, lo más emocionante fue la lucha por el séptimo puesto. Norris se despegaba de repente de Sainz por una caída de presión hidráulica en su monoplaza y veía cada vez más cerca en los espejos retrovisores a Ricciardo, Räikkönen y Hülkenberg. Finalmente, el inglés no aguantó y acabó siendo adelantado por los tres, dejándonos la imagen más emocionante de la carrera. Eso sí, Ricciardo podría ser sancionado con cinco segundos porque adelantó a Norris con las cuatro ruedas fuera de la pista. En estos momento está siendo investigado.

Por detrás, Racing Point, Toro Rosso y Haas dieron poca guerra, así que deberán revisar su situación si no quieren verse descolgados en la lucha por ser el mejor de la zona media. Más nos vale que si, si no queremos más carreras aburridas como la de hoy.

En resumen: un Gran Premio para olvidar. En Austria es imposible que vivamos una carrera así de aburrida. El circuito es más corto y Ferrari debería ir mejor. Veremos también si Carlos Sainz y McLaren confirman que son el cuarto mejor equipo ahora mismo y consiguen materializar eso en puntos. Todo eso, y más, en tan solo una semana.

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