La sexta carrera de la Supertemporada del Mundial de Resistencia se ha saldado con victoria para el Toyota #8 de Buemi, Alonso y Nakajima. La categoría GTE-Pro pone el picante en Florida.

Europa, Asia y ahora es el turno de América. El Campeonato del Mundo de Resistencia cruzaba este fin de semana el Atlántico para disputar la antepenúltima cita de la temporada: las 1000 Millas de Sebring. La cita norteamericana se ha saldado con victoria para el equipo Toyota Gazzo Racing con el #8, que ha dominado la carrera y se ha beneficiado de un error de Pechito López en el ecuador de la misma. La carrera en GTE-Pro ha estado muy animada a lo largo de las ocho horas.

Pasadas las nueve de la noche (hora peninsular) se daba el banderazo de salida en Sebring con 34 unidades en la línea de salida del circuito de Florida. Una salida limpia a pesar del complicado asfalto del Sebring International Raceway y en la que los GTE-Pro pusieron el punto de emoción con el inicio de las batallas, que se terminarían extendiendo a lo largo de toda la carrera. Por delante, Sebastien Buemi y Pechito López apretaron desde los primeros metros y poco tardaron en empezar a ganar distancia con los LMP1 privados.

Por detrás, el equipo Rebellion Racing fue el primero en tener problemas debido a un fallo en el #3 de Bruno Senna y en LMP2 el equipo Jackie Chan DC Racing tuvo que meter uno de sus prototipos al box para una revisión a fondo, pasando más de una hora bajo las carpas del equipo. Mientras que entre los GTE-Pro una de las primeras imágenes de la carrera la dio el español Antonio García, realizando un gran adelantamiento por el exterior en la última curva, la zona más bacheada de la pista. Aunque la batalla por la cabeza de la categoría la protagonizaron Porsche, Ford y BMW, especialmente el número #82 con una gran escalada para arrebatarle la primera posición a Kevin Estre justo antes de las paradas, poco después de completarse la primera hora.

Los prototipos aguantaron más en pista y hubo que esperar hasta la segunda hora para ver nuevos pilotos a los mandos de los LMP, con la parada de los Toyota en torno a los once de la noche. Con sólo una vuelta de diferencia, dos viejos conocidos en la Fórmula 1 como Fernando Alonso y Kamui Kobayashi pasaron a medirse a los mandos de los LMP1 híbridos con el asturiano dando un plus y aumentando la ventaja del #8. Y en la categoría LMP2 el Team Neederland con Nick De Vries se lanzaba al ataque de Jackie Chan mientras que el Ford #67 hacía lo propio entre los GTE-Pro. Todo ello con la amenaza de la lluvia e incluso con algunas gotas sobre la pista, saliendo a relucir los neumáticos rallados en el pit-lane pero sin llegar a salir a pista.

Primera bandera amarilla

Al borde de superarse las dos horas, el SMP Racing #11 pilotado por Aleshin sufría una fuerte salida y la carrera vivió el primer parón. El piloto de la formación rusa perdía el control en la primera curva y se iba recto contra las protecciones, obligando a declarar bandera amarilla en todo el circuito y posteriormente la salida del coche de seguridad mientras los operarios reparaban la zona. Afortunadamente el piloto no sufrió daños y pudo salir por su propio pie.

La primera mitad de la carrera se completó con pocos cambios en las clasificaciones y pocas novedades, siendo Pastor Maldonado el gran protagonista. El ex-piloto de Fórmula 1 tenía un toque con el exterior de una curva y destrozaba la parte trasera del Dragonspeed de LMP2, dejando trozos de fibra en pista y dando trabajo extra a sus mecánicos. Siendo Fernando Alonso y el Toyota #8 quienes lideraban la carrera por delante del #7 y el Ford #67 al frente entre los GTE-Pro, donde los primeros clasificados estaban muy pegados.

Cuando se superaba la mitad de la carrera, saltaba la sorpresa en la cabeza de carrera debido a un problema con el Toyota #7. Tras realizar el cambio de pilotos y con el regreso de Pechito López, un toque con la parte baja en uno de los pianos obligaba al argentino a entrar en boxes para reparar la parte trasera, lo que permitía a Buemi aumentar las distancias y poner en dos vueltas la diferencia entre ambos. Dragonspeed también tuvo problemas al comienzo de la segunda mitad de la carrera y el #8 perdía algo de la ventaja con una pequeña salida de pista.

Aunque no fueron los únicos y dentro de Rebellion Racing volvieron a ver como uno de sus coches, pilotado por Beche. El prototipo del equipo suizo primero sufría un trompo y dejaba un peligrosa escena en Sebring, cruzando la pista con varios coches pasando y a punto de impactar. Aunque sin duda la gota que colmó el vaso fue un impacto que llegaba al cortar demasiado una curva, golpear con un piano y "volar" hacia el muro pasando por la hierba.

En la categoría GTE-Pro se animaba la situación y BMW entraba en modo ataque. Martin Tomczyk apretaba con el #81 rumbo al Ford #67, pilotado por Jontahan Bomarto, pero sin perder de vista lo que venía por detrás, Bruni tampoco se dejaba nada con el Porsche. Aunque la marca del óvalo supo aguantar el tirón y con la parada del BMW ganó algo de oxígeno, pasando a contar con más de dos segundos de ventaja sobre el ganador de Le Mans. Por su parte, el equipo Toyota cambió la estrategia y el #7 realizó la parada antes que el #8, al que se subió Fernando Alonso con una vuelta de ventaja al frente de la carrera a falta de horas para el final. El Jackie Chan #37 y el Porsche #56 de Team Project1 lideraban las categorías LMP2 y GTE-Am respectivamente.

La recta final de la carrera estaba contando con pocas novedades en cuanto a los prototipos, entre los que Toyota lideraba con solvencia en LMP1 y el Jackie Chan DC en el LMP2, mientras que entre los GTE-Pro la carrera se estabilizaba con el BMW #81 al frente. Pero a falta de sólo media hora para el final, la lluvia comenzó a arreciar con fuerza y las dudas comenzaron: ¿parar o seguir con los de seco?

Andry Priaulx, que estaba tercero en GTE-Pro con el Ford #67, fue el primero en probar las escapatorias debido al agua y el líder de LMP2, el el dorsal #37, fue el primero en montar los neumáticos de lluvia seguido de los dos Toyota, primero Conway y luego Nakajima para mantener las distancias. Aunque la gran pregunta estaba entre los GTE-Pro, donde las distancias eran mínimas y Gianmaria Bruni con el Porsche #91 demostraba porque la marca germana ha pagado tanto por él, imponiendo un gran ritmo y acercándose al BMW #81, que tenía que entrar a cambiar neumáticos. Una parada que siguieron todos los participantes de la categoría, la pista se complicaba por momentos. Por delante, los dos Toyota decidían volver a entrar sólo dos vueltas después para quitar los intermedio y montar los de lluvia, no se la querían jugar y tenían vueltas de sobra con su más inmediato perseguir, el SMP Racing #3 en manos de Brendon Hartley.

Esta situación ha brindado una gran batalla final en los últimos 15 minutos, nada estaba decidido entre Porsche y BMW. Bruni partió primero de las paradas en boxes con sólo dos segundos sobre Nicky Catsburg. Aunque cuando todos los aficionados se quedaban sin uñas a la espera de lo que podía pasar, Loic Duval perdía el control del TDS Racing (#28) y se quedaba clavado en las barreras, obligando a la salida del coche de seguridad con poco más de diez minutos para el final. De modo que la carrera ha terminado neutralizada.

Toyota suma un nuevo doblete con victoria para el #8 de Buemi, Alonso y Nakajima, que ha sido quien ha cruzado la línea de meta; mientras que el #7 ha sido segundo tras el error de Pechito que podría valer un título. El podio lo ha cerrado el equipo SMP Racing con el #3, primer LMP1 no híbrido por delante del #37 de Jackie Chan DC Racing y el #36 de Signatech Alpine, primero y segundo respectivamente de la categoría LMP2. El esperado final en GTE-Pro al final ha estado descafeinado por la salida del Safety Car, finalizando con victoria para el Porsche #91 seguido del BWM #81, el Ford #67, el Ferrari #51 y el Porsche #71; cuatro marcas en los cinco primeros puesto. Y entre los Amateur la victoria ha sido para el Porsche #77 del equipo Depsey-Proton Racing.

Con la colaboración de Marc Jimenez

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