aerodinamica

En 2020 finaliza el Pacto de la Concordia. Para 2021 habrá que firmar un nuevo acuerdo entre escuderías y FOM. Ross Brawn, Sean Bratches y Chase Carey quieren implantar cambios para hacer una Fórmula 1 más entretenida pero ¿debe seguir siendo la Fórmula 1 un deporte de innovación tecnológica? ¿Debe primar la tecnología o el espectáculo? Hoy debatimos sobre ello en un nuevo cara a cara entre nuestros redactores.

A favor de la innovación tecnológica

Por David Aragón.

Vivimos en la era de la información. Una frase publicada hasta el aburrimiento pero que no deja de ser verdad. Hoy en día, la información vuela de un punto a otro del planeta con una rapidez que asusta, y que en algunos casos es hasta peligrosa. Y en el caso de la tecnología, más.

Desgraciadamente, la Fórmula 1 ha perdido la delantera de la innovación tecnológica. La innovación tecnológica, la tecnología del futuro, está en la Fórmula E. Los coches del futuro serán eléctricos, eso poca gente lo duda. Incluso el WEC parece innovar más en sus coches que la Fórmula 1, que se ha quedado anclada desde hace unos años. Pero eso no implica que la Fórmula 1 no pueda acercarse de nuevo a la cabeza de la competición por la tecnología. Por lo menos, de la tecnología de un futuro cercano.

Espectáculo e innovación tecnológica han estado unidas siempre en la Fórmula 1, era un binomio indivisible. El problema ahora es que no prima la tecnología, sino los apéndices aerodinámicos. Se gastan millonadas en pequeños deflectores en el alerón delantero, que a los fabricantes en sí le dan poco beneficio de cara a la calle. Si queremos una Fórmula 1 donde los coches estén más cerca los unos de los otros, hay que restringir el desarrollo de ciertas áreas.

Pero, sobre todo, hay que favorecer el desarrollo de otras áreas, las áreas que signifiquen avances en tecnología. En la tecnología que interesa a las marcas. El desarrollo de motores no puede estar restringido, hay que dar vía libre para que los fabricantes quieran invertir su dinero en mejorar su producto y probarlo en una competición de tan alto nivel como la Fórmula 1.

Vivimos una época dónde la Fórmula 1 está tremendamente limitada. En entrenamientos, en pruebas, en desarrollo... Y claro, ¿quién se va a meter para que le pase lo de Honda? En el caso del gigante japonés, no acertó de primeras. Y levantarse de eso le está costando sudor, lágrimas y una presión extrema. Para mejorar sus unidades de potencia, los japoneses tienen pocas oportunidades de mejorar a lo largo del año, y cuando deciden probar una nueva versión tienen que acertar porque no tendrán muchas más oportunidades a lo largo de la temporada. ¿Qué fabricante necesita vivir el calvario que está viviendo Honda? ¿Qué fabricante quiere ver su imagen perjudicada de esta manera? El futuro de la Fórmula 1 debe pasar por atraer a los fabricantes, y que de nuevo sea un negocio rentable entrar en el paddock del gran circo de la velocidad.

La Fórmula 1 va unida a la innovación tecnológica, y así debe seguir. Limitarla, que todos fuesen con el mismo coche o similares, sería ir contra natura. No sería la Fórmula 1. No se diferenciaría de cualquier otra competición de coches. La Fórmula 1 es lo que es, y así debe seguir, pero hay que liberarla y dejarla correr libre.

A favor de la estandarización

Por Ignacio C. Aguilar.

El futuro de la automoción son los coches eléctricos. Hasta el año 2039 (sí, 2039, todavía quedan 20 años) la Formula E tiene licencia exclusiva con la FIA para ser el campeonato de coches eléctricos. Sobre esa base, la Fórmula E debería ser el campeonato de referencia para la innovación tecnológica.

Bernie Ecclestone se fue, por tanto, debemos abandonar sus ideas megalómanas, entre ellas la idea de permanente innovación tecnológica. La Fórmula 1 necesita cambios para recuperar espectadores. ¿Qué pasará si en este momento no se hacen cambios significativos? Los aficionados de dentro de 20 años serán en su mayoría gente de 60-70 años de promedio de edad. Un aumento del promedio de edad sería consecuencia de una deficiente llegada de nuevos aficionados. Tienes de ejemplo lo que está pasando en la Iglesia Católica en Europa con las vocaciones a la vida consagrada (sacerdotes, monjas, monjes).

Se pierden aficionados por culpa de carreras previsibles y de un campeonato con poca competencia por el título. Esto ha pasado antes de 2014 pero lo estamos viendo muy claramente en la era híbrida. ¿Te acuerdas de 2012? 8 ganadores de gran premio y 13 pilotos subieron al podio a lo largo de 20 grandes premios. Eso es impensable en la actual época de motores híbridos V6 turboalimentados.

El mercado automovilístico mundial apuntó hacia coches híbridos y por eso llegaron los V6. Sin innovación tecnológica se reducirán los costes, por tanto, la F1 será más atractiva para la entrada de nuevos equipos. Desde 2014 estamos viendo costosas y complejas unidades de potencia, ¿y el proceso de integración en el chasis? Igual de costoso y complejo. Actualmente tenemos cuatro proveedores de motores y dos de ellos (Renault y Honda) todavía están sufriendo en la integración chasis-motor. No vendrán nuevos fabricantes porque Porsche y Aston Martin han rechazado entrar en Fórmula 1, por algo será. Además, Mercedes y Ferrari son hoy por hoy los únicos equipos que hasta 2020 tendrán coche con aspiraciones al título. ¿De Brixworth y Maranello saldrán motores igual de potentes para equipos cliente? No, ¡no vaya a ser que ambas escuderías pierdan su posición de dominio!

Épocas de dominio se van sucediendo: Ferrari 2000-2004, Red Bull 2010-2013 y Mercedes 2014-actualidad. No hay suficiente competencia y espectáculo por las épocas de dominio. La Fórmula 1 es hoy en día un campeonato de ingenieros, ellos son los que marcan las diferencias. ¡Los que deberían marcar las diferencias son los pilotos! Como sucede en el karting, en las categorías de promoción a la F1 o en Indycar.

En el Indycar no se basan en innovación tecnológica. Son americanos, quieren dar espectáculo con un campeonato entretenido. Neumáticos de Firestone, chasis de Dallara y motores de Honda o Chevrolet ¡y punto! Así para todos los equipos. Con menos de 5 millones de dólares puedes cubrir el presupuesto de una temporada completa, aunque cierto es que no se mueven por todo el globo terráqueo, como en Fórmula 1. Nuestro compatriota Oriol Servià salió muy retrasado (puesto 26 entre 33 pilotos) en parrilla en las 500 millas de Indianápolis de 2018 y sin embargo pudo luchar hasta las últimas vueltas por la victoria, ¿por qué? Porque no hay grandes diferencias en prestaciones entre un coche y otro, por eso son tan disputadas las carreras de Indycar.

Voy más allá de las diferencias de prestaciones entre un coche y otro. Si además de abandonar la tecnología punta se alcanzase un mejor reparto de los ingresos de la FOM, tendríamos una buena combinación para hacer un campeonato entretenido que recuperase aficionados. Hay un ratio de diferencia de 1 a 5 en premios por resultados entre la escudería campeona y la escudería última de la clasificación de constructores. ¿Es sano para la competencia? No, no lo es. Con un mejor reparto del dinero ingresado por la FOM (cánones por albergar grandes premios, patrocinios y derechos de televisión) no veríamos situaciones dramáticas como las que hemos vivido en los últimos diez años con HRT, Caterham, Manor, Lotus (antes de ser recomprada por Renault), Sauber, Williams y Force India (antes de ser comprada por el consorcio de Lawrence Stroll).

Eso sí, si hay algo en lo que hay que mantener la innovación tecnológica es en materia de seguridad. Cada vez es más segura la Fórmula 1 porque se ha innovado en cosas como el halo.

En conclusión, 2021 es el año que tengo marcado en el calendario. Habrá oportunidad de cambiar todo tipo de reglas (técnicas, reparto del dinero que ingresa la FOM, sistema de competición). Ahora o nunca, David. Ahora o nunca, señores de Liberty Media.

¿Y tú? ¿Qué piensas?

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