Verstappen

Cuando los neumáticos degradan, tenemos una carrera loca. Es la lección que deberíamos sacar del Gran Premio de Austria 2018. Los Pirelli blandos resultaron ser peores de los que parecía en este circuito y las ampollas que generaron cambiaron la carrera totalmente. Y en todo el lío, Max Verstappen resultó ser el más afortunado, consiguiendo la victoria delante de sus aficionados que pintaban las gradas de naranja. ¿Y los Mercedes? Fuera de la carrera, junto con Daniel Ricciardo, Nico Hülkenberg y Brendon Hartley. Unos abandonos que han propiciado que, tras una gran carrera, el hombre que salía desde el pitlane, Fernando Alonso haya acabado en los puntos, en el 8º lugar.

Räikkonen, timorato en la salida

Pero vayamos por partes, que diría Jack. La salida comenzó con Bottas desperdiciando su pole con una mala salida, que le llevó hasta el cuarto lugar en la primera curva. Kimi Räikkonen estuvo a punto de colocarse en la primera posición pero, como siempre, al finlandés le pudo su excesiva precaución y frenó antes para evitar el toque con los Mercedes. Con ello, Hamilton se ponía líder y amenazaba con tirar en otra carrera aburrida, secundando por su compañero de equipo que tras unas buenas maniobras, y algún que otro error de Kimi Räikkonen, pudo terminar la primera vuelta en la segunda posición.

Mala salida de Sebastian Vettel, que se puso 8º y tuvo que adelantar a Kevin Magnussen y Romain Grosjean en las vueltas posteriores para poder volver a la sexta posición. El alemán veía como Hamilton se iba como líder en solitario y él ni siquiera podía estar fuera del podio, con la consiguiente pérdida de puntos.

Bottas abandona y cambia la carrera

El momento que lo cambió todo vino en la vuelta 14. Bottas perdió presión hidráulica y aparcó en una escapatoria. Dirección de carrera activa el virtual safety car y con ello la locura. Los Ferrari y los Red Bull pararon, y pusieron el neumático blando con la esperanza de llegar hasta el final. Lewis Hamilton en cambio no paraba y continuaba con su liderato, pero pronto se vio que era un decisión errónea.

Otro piloto que paraba era Fernando Alonso, para tomar una estrategia diferente. El asturiano estaba atascado detrás de una fila de coches y sin nada que perder puso el blando para llegar hasta el final.

Max Verstappen, segundo con el abandono de Bottas, estaba a 13 segundos del inglés, y al piloto de Mercedes todavía le quedaba una parada, por lo que era claro que perdería la posición y se metería en un lío. Y así fue. Tras no poder ampliar su distancia con Verstappen, el inglés paraba y salía cuarto, entre los dos Ferrari. Un poco antes, Daniel Ricciardo había adelantado a Räikkonen y se había puesto 3º, por lo que en ese momento Red Bull tenía un doblete, con Verstappen al frente.

La degradación de los neumáticos aparece, por fin

Y hasta aquí habría llegado todo de no ser por un invitado sorpresa: el blistering en el neumático blando. El primero en sufrirlo fue Daniel Ricciardo, que veía como los dos Ferrari, sin este problema, se le echaban encima. Aún así, el australiano aguantaba los envites de Kimi Räikkonen y mantenía su segunda posición.

Carlos Sainz sufrió el mismo problema, y entraba a boxes a cambiar los neumáticos. El español era el único piloto de Renault sobre la pista en ese momento, ya que su compañero Nico Hülkenberg se había retirado por una rotura de motor. Y el otro gran personaje que se sumaba a estos problemas con los neumáticos era Lewis Hamilton.

Sebastian Vettel adelantaba al inglés en la vuelta 39 por estos problemas. Hamilton se desesperaba y clamaba por radio en busca de una solución. Y, en contraposición a todos los mensajes de Paulo Coelho que el inglés puede lanzar fuera de la pista, repetía una y otra vez que no iba a poder adelantar a los de delante. Finalmente, llamaron al inglés a boxes, y salió justo por detrás de Ricciardo, aunque poco tiempo estuvo ahí.

El australiano, en el día de su cumpleaños, rompía motor y se quedaba fuera de la carrera, sin consecuencias en forma de coche de seguridad para el resto. Hamilton ocupaba así la cuarta plaza. Pero también le duró poco. En la vuelta 63 el inglés abandonó por un problema en la bomba de gasolina y provocaba así el primer abandono doble de Mercedes en la era híbrida.ç

Tan solo nos quedaba por saber el ganador. Verstappen también empezaba a sufrir con sus neumáticos, aunque se las arreglaba para no tener una sangría de tiempo con Räikkonen, que empujaba en la medida de sus posibilidades. No pudieron los Ferrari con el holandés, que terminaba ganando el Gran Premio de Austria para alegría de sus aficionados, que han teñido durante todo el fin de semana las gradas de naranja.

Por detrás, Alonso se divertía en las últimas vueltas. El español aprovechaba los abandonos de delante y se colocaba a las puertas de los puntos. Pero los puntos se los ganó él solo tras adelantar a los dos Sauber y a Pierre Gasly, mostrándoles a los jóvenes que todavía les queda mucho para poder equipararse a su nivel.

Pirelli y los abandonos nos han dejado una gran carrera, y la Fórmula 1 no descansa. En una semana nos iremos a Silverstone, donde Hamilton, Verstappen y compañía querrán sumar una nueva victoria para poder seguir peleando el Mundial.

Tabla de tiempos

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